Cuando el sol despide la tarde, tu estás ahí, esperándome a la despedida del viento, habiendo hecho de tu tarde el disfrute para ahora vernos.
Sólo las lágrimas y la soledad saben de este mi secreto, mi jardín de rosas rojas cultivadas para amar nuestro amor sincero, donde los espejos son risas de nuestra alma en comunión y celo, y donde el gran regalo es nuestro encuentro.
Me gusta hablarte en mi silencio de mis cosas, esperando que algún día entiendas las heridas de mi alma.. alma tan frágil, pero tan tierna cuando de ti se trata.
No encuentro más paz que en aquellos días de risas, que aunque inundaban las lágrimas nuestro paraíso seguía creyendo volver a encontrarte, entre el centeno, o en las estrellas entre las ilusiones o en el desconsuelo de la tristeza.
Hoy llego lejos gracias a ti, haciendo un viaje astral al final del silencio, de la música para regalarme el alma que perdí en el frío, y cosechando sonrisas para el próximo vendaval.
Hoy el gris se me antoja plateado, como olas en un mar en calma después de tanta oscuridad y tormenta y quiero dedicarte mi canción, mi dicha, mis sueños por tantos desvelos compartidos, por tantos sinsabores estrujados.
Deseo volver a navegar en tu barca, deseo invitarte a mi barca, …tantas veces a la deriva pero siempre amándote, sin más…, porque si.
Porque al empezar el día, me despierto con tu nombre en mis labios y tus besos en mis deseos y me dejo acunar por ese momento fugaz que inconscientemente me invita al amor a la vida y a vivir totalmente para el amor.
No me resigno a no sentir, aunque me duela no me resigno a no respirar, aunque me mate sólo sé vivir arriesgando mis sentimientos al vacío y tomar del aire tus profundos suspiros, que a veces huelo tan tristes y desdichados.
Quiero saberte encontrar en la música profunda del océano, en los cines de barrio de antaño, en la mirada de la primeras películas en que la inocencia era la protagonista inundando todo de un aroma añejo… como la de la infancia perdida, aroma dulce, suave, puro, eterno y pleno.
Quiero respetar tanto tu vuelo, que ni me atrevo a respirar, que sólo quiero volar a tu lado, sin alas, sin miedo, dejándome llevar como una pluma cruza el mar a lo lejos …
Y morir de tanto placer por ser esa pluma que ligera cruza el cielo. tanto amor y tanto consuelo… que sólo mi pluma me deja escribirlo en silencio entre palabras de oro, entre silencios a lo lejos, en la lejanía del monte entre los frondosos bosques y la del heno en los pinares, los mares y en momentos tan nuestros…
En eso momentos perdidos que una vida hacemos de ellos, y por ellos yo existo, y por eso sé que te quiero y alimento mi vuelo aunque mil veces caiga y aunque mil veces vuelvo, pero, hoy por hoy, siempre te sueño.
ENTRE LAS LÁGRIMAS Y LA RISA SIEMPRE ESCRIBO TU NOMBRE

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